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Duna....campeona (Zaragoza)













JUNIO 2007: Mi boda fue el 30 de junio, tenía 25 años y nadie podría imaginar que 3 meses más tarde empezaría la lucha más dura de mi vida.

SEPT 2007: Noto un bulto en mi ingle izquierda; y tras visitar a mi médica de cabecera y a diversos especialistas, todos afirman que se trata de una hernia inguinal, por lo que se me pone en lista de espera para realizar la operación que debería extirparla. La espera: unos 6 meses (la lista de espera “normal”) para lo que supuestamente era una hernia.

NOV 2007: El bulto crecía y crecía cada día un poco más, hasta que un día de noviembre y con tremendo dolor acudí al servicio de Urgencias donde en poco rato me metían a quirófano para operar de urgencia. El cirujano creía que era una hernia estrangulada. La sorpresa fue mayúscula para mí y mi familia cuando se nos dice que tiene todo el aspecto de ser algún tipo de tumor. Sólo queda mandarla a analizar y esperar resultados.

ENERO 2008: Había pasado mucho tiempo desde la operación, pero tuvieron que mandar lo extraído a un laboratorio de otra provincia, porque aquí no sabían filiarlo. Tras el análisis me dijeron que era un “liposarcoma mixoide en grado II”, un tumor maligno. Todo lo que vendría después sucedió casi sin tiempo a asimilarlo: una 2ª operación para ampliar la cirugía, un duro post operatorio, sesiones de radioterapia y seguimiento. En un primer momento el oncólogo me informó de que existía la posibilidad de recibir quimioterapia pero que los efectos que sacaría de ella serían más negativos que positivos. Indudablemente me decanté sólo por la radioterapia.

FEBRERO 2008: La segunda operación fue un 4 de febrero, casualmente Día mundial contra el cáncer; después vino la recuperación, curas, quitar todas las grapas de la ingle, cicatrización y las sesiones diarias de radioterapia. Todos los días de 22 a 22.30 debía acudir al hospital para la sesión. En total fueron 33 días.

MAYO 2008: Tras este tiempo y tras acabar todo el proceso, incluida la radioterapia, sólo quedaban revisiones de control periódicas, atrás quedaron las grapas, las curas con betadine, las cremas y los productos de laboratorio para la piel quemada, el dolor, las preguntas sin respuesta… En su lugar encontré la alegría de ver que todo iba saliendo bien, la recuperación y vuelta al trabajo y a mi vida, y por supuesto la cicatriz como señal de superación (cada vez que la miro me siento orgullosa), y mis “tatuajes”, los 4 puntos marcados en mi piel de por vida y que indicaban los lugares donde recibir la radioterapia.

JUNIO 08- DICIEMBRE 09: Las revisiones de control iban saliendo bien, estaba muy controlada por varios especialistas (era seguida por un cirujano, oncólogo y radioterapeuta) y las pruebas poco a poco se iban espaciando en el tiempo.

DICIEMBRE 09: Navidad, recién llegados mi marido y yo de un viaje de placer a Madrid, un nuevo susto: el día 28 de diciembre se me paralizó la mitad izquierda del cuerpo para unos días después extenderse a la parte derecha. Estuve casi 15 días ingresada en el hospital y me hicieron multitud de pruebas, fue otro pequeño bache de salud pero esta vez con relación neurológica denominado “mielitis cervical”, una inflamación de la médula que afectaba a la movilidad, sensibilidad…. Afortunadamente su origen no fue oncológico, como determinarían las pruebas más tarde.

ABRIL 2010: Sigo con revisiones por ambas partes (oncólogica y neurológica) y terminando de recuperarme de la mielitis, pero muy orgullosa y contenta porque como bien dice la frase: "Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír".

http://dosisderecuerdos.blogspot.com/
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